sábado, 1 de febrero de 2014

Estimulación

Todo lo que el niño percibe a través de los sentidos, se considera estímulo. Es el alimento necesario para lograr una actividad psicomotriz o cognoscitiva que permite organizar y desarrollar el Sistema Nervioso. El Estimulador (profesional o integrante de la familia) debe elegir los estímulos adecuados para cada momento de la evolución de la persona, en tal forma que no sean los utilizados en las primeras etapas, los mismos que en las posteriores.

Los estímulos que reciben tempranamente los bebés humanos, son generales. Responden a la interacción con el medio y con los otros. Son condiciones fundamentales e imprescindibles para estar y seguir con vida. Esa estimulación temprana, es universal. Es estimulación natural e incide en todos las personas, sin distinción alguna, desde el momento mismo del nacimiento o aún antes. Es "temprana" en tanto comienza con la vida misma.

Los primeros años de la vida de un niño son los más decisivos. Durante los 3 primeros, se produce el periodo de maduración más relevante, llamado mielinización, durante el cual las vías nerviosas van definiendo y mejorando su función, con base en un programa ya establecido en cada ser humano y la presencia de una estimulación adecuada. Los primeros movimientos, que son totalmente involuntarios o reflejos, van desapareciendo para dar paso a una actividad cortical o voluntaria cada vez más sofisticada.

Hay cuatro factores que pueden alterar el desarrollo normal de un niño en los 3 primeros años de vida:

1.    Lesión directa sobre el Sistema Nervioso debido a infecciones de la madre o tóxicos ingeridos por la misma, que llegan por la corriente sanguínea al niño; hipoxia o anoxia perinatal; hemorragia intracraneal por indebido manejo del parto; traumas craneoencefálicos por caídas, etc.

2.    Afección de otra parte del cuerpo que provoca secundariamente alteraciones en el sistema nervioso: Riesgo Biológico. En este caso, malformaciones, ausencia o disfunción de componentes de los analizadores sensoriales que impiden la llegada de estímulos de suficiente calidad y cantidad al cerebro, y por lo tanto la adquisición del lenguaje y el conocimiento de su entorno.

3.    Alteraciones Genéticas.



4.  Causas que dependan del medio ambiente y que influyan sobre el normal crecimiento y desarrollo del Sistema Nervioso: Riesgo Ambiental. Aquí entra el abandono o la deprivación sensorial y socio - emocional muy típica de las personas con discapacidad. 

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